Parménides de Elea
2. Parménides de Elea
¡Bienvenidos! En la entrada anterior introdujimos a Parménides de Elea y su filosofía, centrada en la distinción entre la vía de la verdad y la vía de la opinión. Ahora profundizaremos en su teoría y en cómo desafió la visión pitagórica, sentando las bases para una nueva comprensión de la realidad que influyó en Platón.
- La doctrina del Ser
Parménides sostenía que el cambio y la diversidad de las cosas que percibimos son solo ilusiones. Para él, la auténtica realidad es el Ser, algo único, eterno e inmutable. No nace ni muere, simplemente es.
A diferencia de los pitagóricos, que creían que el universo estaba organizado según principios matemáticos y formado por múltiples elementos en constante transformación, Parménides rechazaba la idea de que el mundo estuviera compuesto por partes cambiantes. Desde su perspectiva, si algo cambiara, significaría que proviene de la nada, lo cual es imposible, porque la nada no puede generar algo.
Por esta razón, concluyó que el Ser no tiene principio ni fin, no cambia ni se divide. Lo resumió en su famosa afirmación:
"El Ser es y el no-ser no es", es decir, lo que existe simplemente existe, y lo que no existe no puede surgir ni transformarse en algo real.
- Conocimiento: sentidos y razón
Parménides hace una diferencia entre dos formas de conocimiento: el que obtenemos a través de los sentidos y el que obtenemos con la razón. El primero, que él llama "opinión" o "doxa", no es confiable porque nuestros sentidos nos engañan, al mostrarnos un mundo que siempre cambia y tiene muchas cosas diferentes. El segundo, el conocimiento basado en la razón, es el único que vale porque nos ayuda a entender la verdadera realidad, que es el Ser, algo que no cambia ni tiene fin.
- Crítica a la visión pitagórica
Los pitagóricos, siguiendo las ideas de Pitágoras, creían que los números y las proporciones matemáticas eran la clave para entender cómo está organizado el universo. Para ellos, la realidad se podía descomponer en cosas que se podían medir, lo que implicaba que el mundo está en constante cambio y movimiento.
Sin embargo, Parménides rechazó esta idea. Para él, si la realidad fuera tan variada y cambiara todo el tiempo, no podríamos tener un conocimiento seguro y universal. Según Parménides, confiar en los sentidos y en las matemáticas para entender la realidad era una ilusión.
Desde su punto de vista, Parménides explicó que el cambio no es posible, aunque nuestros sentidos nos hagan pensar lo contrario. Si no hay cambio, entonces el tiempo, que medimos por los cambios, tampoco puede existir.
Un ejemplo de esto es la paradoja de la flecha en vuelo, que su discípulo Zenón de Elea propuso. En esta paradoja, si analizamos cada instante del movimiento de la flecha, veremos que está en reposo en cada punto del espacio que ocupa. Si siempre está en reposo, entonces el movimiento es solo una ilusión.
Por lo tanto, aunque veamos una flecha golpear una manzana, lo que vemos es solo una apariencia, no la verdadera realidad.
- La influencia en Platón
El pensamiento de Parménides tuvo una gran influencia en Platón, quien adoptó la idea de separar lo que es realmente real de lo que solo es una apariencia.
Platón desarrolló esta idea en su Teoría de las Ideas, en la que decía que el mundo que percibimos con los sentidos está formado por copias imperfectas de las Ideas eternas e inmutables.
En este sentido, Parménides puede ser visto como un precursor del dualismo de Platón: así como Parménides distinguió entre el Ser (lo real) y la ilusión del cambio, Platón hizo lo mismo al diferenciar entre el mundo inteligible (el de las Ideas) y el mundo sensible.
3. Después de Parménides: El pensamiento de Heráclito
Después de Parménides, otro pensador fundamental en la historia de la filosofía griega fue Heráclito de Éfeso, quien vivió entre los años 544 y 484 a.C. Su pensamiento influyó en Platón a través de su discípulo Cratilo, y marcó una visión radicalmente opuesta a la de Parménides.
Heráclito es conocido como "el filósofo del cambio" debido a su afirmación de que todo en el mundo está en constante transformación. Su famosa frase “No es posible descender dos veces al mismo río” resume su idea central: nada permanece igual, todo fluye y cambia continuamente.
A diferencia de Parménides, quien negaba el cambio y defendía la existencia de una realidad única e inmutable, Heráclito sostuvo que el universo es una lucha armónica constante entre opuestos.
Una de sus críticas al pensamiento común es que los seres humanos, en su mayoría, viven atrapados en sus propias opiniones y no reconocen el Logos, que es común a todos. Frente a Parménides, quien sostenía que el verdadero conocimiento solo podía alcanzarse despreciando la información de los sentidos, Heráclito defendió que la investigación racional debe partir de la experiencia sensorial para descubrir el orden oculto de la realidad.
En la próxima entrada, exploraremos cómo Platón recibió la influencia de Heráclito, adoptando su idea del mundo físico como un reino en constante cambio, pero llevándola a una conclusión muy diferente sobre la posibilidad del conocimiento verdadero.
Comentarios
Publicar un comentario