1. y 2. Platón

1. EL PROYECTO FILOSÓFICO DE PLATÓN

1.1. INTRODUCCIÓN

Platón (cuyo verdadero nombre era Aristocles, pero fue apodado "Platón" por su ancha espalda o por la amplitud de sus ideas) (427-347 a.C.) fue un filósofo griego nacido en Atenas, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. Su pensamiento ha influido profundamente en la filosofía occidental, sentando las bases de la metafísica, la epistemología y la teoría política. Provenía de una familia aristocrática y, aunque en su juventud pudo haber aspirado a una carrera política, la condena y ejecución de su maestro Sócrates lo alejaron definitivamente de la política tradicional y lo llevaron a buscar respuestas en la filosofía.

El contexto histórico en el que vivió Platón fue el de una Atenas marcada por la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), un conflicto devastador entre Atenas y Esparta que debilitó profundamente la democracia ateniense. Tras la derrota de Atenas, se instauró el gobierno oligárquico de los Treinta Tiranos, caracterizado por la violencia y la represión, seguido de la restauración de la democracia, que terminó condenando a Sócrates. Estas experiencias llevaron a Platón a desarrollar un pensamiento crítico sobre la política y la justicia, convencido de que el gobierno debía estar en manos de los más sabios y no de la mayoría ignorante.

Su Carta VII, de donde proviene el siguiente fragmento, resume este sentimiento:

“Cuanto más consideraba yo las leyes y las costumbres, y más iba avanzando en edad, tanto más difícil me fue pareciendo administrar bien los asuntos del Estado. (...) La legislación y la moralidad estaban corrompidas hasta tal punto que yo (...) acabé por quedar aturdido. Finalmente llegué a comprender que todos los estados actuales están mal gobernados, pues su legislación es prácticamente incurable sin unir unos preparativos enérgicos a unas circunstancias felices. Entonces me sentí irresistiblemente movido a dedicarme a la verdadera filosofía y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así pues, no acabarán los males para el ser humano hasta que llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder”.

En este texto encontramos resumido el proyecto filosófico platónico. El filósofo ateniense parte de un diagnóstico profundamente pesimista sobre la situación política de Atenas. Este diagnóstico se basa, por una parte, en la incompetencia e ignorancia de los políticos: no hay profesionales de la política, sino aficionados; la mayor parte de los cargos se eligen por sorteo en lugar de ser asignados a los más capacitados. Por otra parte, la lucha entre los distintos partidos políticos provoca que los intereses particulares prevalezcan sobre el bien común del Estado.

Ante esta situación, Platón concibe la filosofía como el camino para reorganizar la polis sobre principios universales. Para ello, propone tres pasos fundamentales: primero, descubrir cuáles son esos principios; segundo, enseñárselos a los gobernantes; y tercero, aplicarlos en la práctica. Con este objetivo funda la Academia, una institución destinada a la educación de los futuros gobernantes-filósofos, los únicos que, según su visión, podrían administrar la ciudad de manera justa y garantizar el bienestar de sus ciudadanos.


 2. DUALISMO ONTOLÓGICO: MUNDO SENSIBLE / MUNDO INTELIGIBLE. TEORÍA DE LAS IDEAS

Para combatir el relativismo defendido por los sofistas, Platón necesita defender una ontología, una teoría del ser y de la realidad con un carácter universal. Solo partiendo de la existencia de objetos de estudio cuyas propiedades sean permanentes y no cambien, podrá elaborarse un tipo de conocimiento necesario y objetivo. La tesis fundamental que subyace a este planteamiento es que el objeto de estudio determina las cualidades del conocimiento. Si, tal como había señalado Heráclito, los objetos del mundo físico son cambiantes y perecederos, entonces la realidad física no puede conducirnos a la formulación del saber universal que Platón busca para reordenar la polis. Por ello, establece una ontología dualista que distingue el mundo sensible, el material, del mundo inteligible.

Fuera de las apariencias físicas, debe existir una realidad de objetos inmutables. Como estableció Parménides, esta realidad solo es accesible a la razón y la inteligencia, no a los sentidos. Para Platón, este mundo de realidades inmutables e inmateriales es un requisito imprescindible dentro de su proyecto político: sin un mundo inmutable, no hay conocimiento universal; y sin conocimiento universal, la polis no tiene remedio. Platón denomina a esta realidad el mundo de las Ideas o Formas Puras.


 La teoría de las Ideas

La teoría de las Ideas es la contribución filosófica más relevante de Platón, aunque nunca la presentó de manera sistemática en una obra única. En lugar de eso, se encuentra dispersa en varios de sus diálogos y fue objeto de revisión a lo largo de su vida. Su objetivo principal era demostrar que conceptos como 'justicia', 'bondad' o 'belleza' no pueden ser simplemente palabras con significados cambiantes o arbitrarios, como afirmaban los sofistas. Deben representar algo real, una esencia independiente de la opinión subjetiva. Sin esta visión, el conocimiento universal y la ciencia serían imposibles.

Platón considera que las Ideas existen con independencia de nuestro pensamiento. La justicia, por ejemplo, es lo que es, sin depender de nuestras opiniones. Si queremos entenderlo mejor, podemos recurrir a la influencia que en Platón tuvo la matemática pitagórica. Los matemáticos, al trazar la diagonal de un cuadrado, no piensan en un cuadrado concreto, sino en "el cuadrado en sí". Para Platón, lo mismo sucede con la justicia o la belleza: existen como realidades objetivas, accesibles solo a la razón. Y de la misma forma que el matemático conoce el cuadrado, solo el filósofo conoce las Ideas.


 Características de las Ideas

Las Ideas poseen varias características fundamentales:

  • Carácter normativo: Las Ideas no representan lo que las cosas son, sino lo que deben ser. La Idea de ser humano no es la suma de todos los humanos existentes, sino el ideal de humanidad al que deben aspirar.

  • Objetividad: No son meros contenidos del pensamiento, sino entidades independientes sin las cuales el conocimiento sería imposible.

  • Esencialidad: Son la esencia de las cosas, aquello que hace que algo sea lo que es.

  • Universalidad: Mientras que las cosas sensibles son particulares y cambiantes, las Ideas son universales y permanentes.

  • Inmutabilidad y eternidad: A diferencia del mundo sensible, sometido al cambio, las Ideas son inmutables y eternas.


 Jerarquía de las Ideas

Las Ideas están organizadas jerárquicamente. En la cúspide se encuentra la Idea del Bien, que, según Platón en La República, es la causa de todo lo que existe. A continuación, están las Ideas de objetos políticos, éticos y estéticos, seguidas de las Ideas matemáticas y, finalmente, las Ideas de los objetos materiales.


 El mundo sensible

El mundo sensible está formado por objetos materiales, perecederos y en constante cambio. Es el mundo que percibimos con los sentidos, donde todo está sujeto a generación y corrupción. Esto genera un problema filosófico: si, según Parménides, el ser auténtico es inmutable, deberíamos concluir que el mundo sensible no es real. Para evitar este dilema, Platón introduce la idea de grados de realidad. Los objetos sensibles no son ilusiones, pero tampoco poseen la misma realidad que las Ideas. Son copias imperfectas de las Ideas, con un menor grado de ser.


 Implicaciones filosóficas

La teoría de las Ideas tiene repercusiones en varios campos:

  1. Ética y política: Permite superar el relativismo moral de los sofistas. Para ser justo, primero hay que conocer qué es la justicia. Platón sostiene que existen valores eternos e inmutables que deben guiar la acción moral y la legislación.

  2. Ciencia y epistemología: Responde al escepticismo sofista. El conocimiento (episteme) solo puede basarse en objetos estables y permanentes, lo que exige la existencia de Ideas como fundamento de la ciencia.

  3. Organización política: Platón defiende que los gobernantes deben ser filósofos, ya que solo ellos conocen las Ideas y pueden garantizar la justicia en la polis.

La teoría de las Ideas, por tanto, no es solo una explicación metafísica, sino una base fundamental para toda la filosofía platónica, desde la política hasta la ética y la epistemología.


 Desafíos

La mayor dificultad con la que se enfrenta Platón es la de explicar la relación entre las Ideas y las cosas, entre el mundo inteligible y el mundo sensible. En sus últimos diálogos, especialmente en los llamados diálogos críticos, como el Parménides, Platón revisa su teoría de las Ideas, especialmente lo relacionado con la relación entre las Ideas y las cosas, así como con las clases de Ideas y las relaciones entre ellas. Platón expone dos formas de relación entre las Ideas y las cosas: la imitación y la participación.

  • La semejanza entre los objetos se explica por la imitación de un modelo que permanece inmutable. Sin embargo, esto plantea un problema, como señala Parménides: si las cosas imitan una Idea inmutable, entonces la semejanza entre las cosas y la Idea también debe imitar un tercer modelo, y este razonamiento podría repetirse indefinidamente, lo que genera el argumento del "tercer hombre". Este argumento señala que siempre necesitaríamos un modelo adicional para explicar las sucesivas semejanzas que van apareciendo, lo que resulta en una cadena infinita de modelos.
  • La otra posibilidad que Platón plantea es la de la participación. En este caso, los problemas no desaparecen, sino que se multiplican. Si afirmamos que un objeto participa de la Idea, ¿significa esto que el objeto participa de toda la Idea o solo de una parte de ella? En el primer caso, tendríamos que admitir que existen tantas Ideas como cosas, lo que contradice la idea de que las Ideas son únicas e indivisibles. En el segundo caso, las cosas participarían solo de una parte de la Idea, lo que también contradice el principio de la indivisibilidad de las Ideas. En el transcurso de la discusión en el Parménides, Sócrates no logra resolver estos problemas, pero se resiste a abandonar la teoría de las Ideas. De hecho, Platón nunca la abandona.

El enfoque que Platón ofrece en el Parménides sobre los problemas de su teoría debe ser visto no como una debilidad, sino como un ejemplo del método filosófico que él mismo inicia. La filosofía es una disciplina crítica, que cuestiona sus propios principios y busca fundamentar sus propios axiomas.


 La relación entre las Ideas y el mundo sensible en la formación del cosmos

Platón concibe el mundo sensible como una imitación imperfecta del mundo de las Ideas. En este contexto, el cosmos, el orden del universo, es una creación que, aunque parte de la materia caótica e informe, busca reflejar las Ideas eternas y perfectas. Según Platón, el Demiurgo, una especie de artesano divino, toma como modelo las Ideas para dar forma al mundo sensible. La materia, que por sí sola es desordenada y cambiante, se organiza bajo la influencia de las Ideas, creando el cosmos.

  • En este proceso, el Demiurgo no "crea" el mundo en el sentido judeocristiano, sino que lo moldea de acuerdo con las formas perfectas que existen en el mundo inteligible. Este acto de moldear, aunque imperfecto, introduce orden en la naturaleza, pero nunca logra la perfección de las Ideas. Por lo tanto, el mundo sensible no es una copia exacta de las Ideas, sino una imitación aproximada, que se ve afectada por la limitación inherente a la materia.

Este vínculo entre las Ideas y el mundo sensible plantea importantes preguntas sobre cómo las entidades perfectas (las Ideas) pueden reflejarse en un mundo imperfecto. Platón enfrenta el desafío de explicar cómo las Ideas, que son eternas e inmutables, se relacionan con las cosas sensibles, que están en constante cambio y son perecederas. El Demiurgo es quien proporciona el medio para que este "orden" de las Ideas se haga presente en la realidad física, pero con la naturaleza imperfecta que caracteriza al mundo material.


Próxima entrada: La Idea del Bien

En la próxima entrada me adentraré en uno de los conceptos más importantes de Platón: la Idea del Bien. A través del mito de la caverna, Platón nos muestra el proceso del filósofo para alcanzar el conocimiento más alto, que se encuentra en la contemplación del Bien. Para explicar este concepto, Platón usa una analogía muy conocida: la del sol. Así como el sol hace que las cosas sean visibles, el Bien hace que todas las demás Ideas puedan ser comprendidas.

La Idea del Bien tiene varias funciones esenciales: es la causa de la existencia y la perfección de todas las Ideas, permite que podamos conocerlas y, además, tiene una relación directa con la moral y la política. Solo al conocer el Bien podemos vivir de manera justa y guiar correctamente a la sociedad.

En nuestra próxima entrada, descubriremos cómo Platón conecta el Bien con el conocimiento, la ética y la organización de la ciudad. No te lo pierdas, ¡nos espera un tema fascinante!


 

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